←  VOLVER

Oración

Era una tarde húmeda y lluviosa. Una niña de siete años se sentó junto a la ventana a observar el cielo nublado y oscuro; la decepción era evidente en su rostro, la lluvia le impedía poder jugar afuera.
Su hermano mayor, al verla triste, pensó que era una buena ocasión para tomarle el pelo y le dijo: “¿Por qué no le rezas una oración a Dios? Él hará que deje de llover”.
La niña no respondió y el hermano la provocó aún más: “siempre dices que Dios escucha, ¿por qué no le rezas una oración a Él?”
Con calma, la niña le respondió: “Sí, Dios siempre escucha nuestras oraciones”.
“¡Ajá!” dijo el hermano, aprovechando la oportunidad, “tu Dios no atendió a tus oraciones, o acaso ¿no las escuchó?”
La fe de la niña de siete años era inquebrantable, entonces le respondió: “Dios escuchó mi oración pero Él dice que hay otros que tienen más necesidad de que llueva que yo. Yo puedo esperar”.

Acceso Pacientes

Bienvenido

Ingrese Nombre de usuario y Contraseña para acceder.

Acceso Médicos

Bienvenido

Ingrese Nombre de usuario y Contraseña para acceder.