←  VOLVER

Gandhi y su expiación

Cuando era joven, Gandhi se vio influenciado, hasta cierto punto, por factores externos. Por ejemplo, aunque al comienzo, no le gustaba el sabor de la carne, a medida que el tiempo pasó comenzó a gustarle el sabor del curry de carne.
Siempre que tuviera una invitación para comer carne fuera de su casa, le daba alguna excusa a su madre para no comer allí. Sabía que sus padres nunca lo perdonarían si se enteraban que la consumía. Aunque en ese momento no estaba en contra de comer carne, sí estaba en contra de mentir a su madre. Esto le carcomía por dentro por lo que finalmente dejó de consumirla.
Gandhi también había comenzado a fumar con su amigo Sheik y algunos otros. Por eso, debía arreglárselas para conseguir pequeñas sumas de dinero aquí y allá para comprar cigarrillos.
Un día, para pagar una deuda en la que había entrado su hermano, robó una joya de oro. Robar, como todos sabemos, es un pecado grave. Él sabía que había cometido un delito serio. Resolvió entonces, no volver jamás a robar en su vida. Escribió una confesión por su delito y se la entregó a su padre enfermo.
Karamchand Gandhi, su padre, leyó la confesión y rompió el papel sin decir una palabra. Los trozos de papel cayeron al piso y se hundió en la cama con un suspiro. Gandhi salió de la habitación, lagrimas corrían por su cara.
Desde aquel día, Gandhi amó cada vez más a su padre.

Acceso Pacientes

Bienvenido

Ingrese Nombre de usuario y Contraseña para acceder.

Acceso Médicos

Bienvenido

Ingrese Nombre de usuario y Contraseña para acceder.